A Víñac y gente que ama a Víñac


viernes, 3 de agosto de 2018

Hora de reflexión para la izquierda

El triunfo de Jair Bolsonaro en Brasil –un exponente de la más recalcitrante expresión política de la derecha– debe abrir un urgente debate en la izquierda.


Dejamos de lado aquí la exacta precisión semántica de qué entender por “izquierda”, sabiendo que allí nos encontramos con un muy amplio abanico de expresiones, desde la socialdemocracia más conformista hasta grupos radicales que levantan la lucha armada como vía, desde posiciones favorables a la participación en las elecciones democráticas en los marcos burgueses hasta variadas manifestaciones de contestación antisistémica que, a su modo, abren críticas contra el capitalismo (“progresismo” amplio: movimientos feministas, reivindicaciones étnico-culturales, expresiones de la diversidad sexual, grupos ecologistas). En un sentido muy general, todo eso es izquierda, en tanto crítica al modelo hegemónico vigente.
Pues bien: desde la izquierda, cualquiera que ésta sea, es imperioso reconocer que la derecha está ganando la lucha ideológica. ¡Y está ganando agigantadamente! ¿Cómo es posible que poblaciones hundidas en la miseria, violentadas, alejadas de los logros del desarrollo social que trae el mundo moderno, opten por estar con su verdugo? ¿Cómo es posible que una persona afrodescendiente vote a favor de un blanco racista? ¿Quién puede explicar casos como la llegada a la presidencia de un Mauricio Macri en Argentina, o un Jair Bolsonaro en Brasil? El “fracaso del «progresismo», en Brasil como en otros países, abre grandes las puertas a gobiernos ultraconservadores y fascistoides que aprovechan la frustración y la desesperanza de la gente, deslumbrada y enceguecida por las promesas brutales de un gobierno «fuerte» que resolverá todos los problemas”, apunta el analista Alejandro Teitelbaum. Algo parecido sucedió en Argentina con el actual presidente, un neoliberal multimillonario admirador de la dictadura. La explicación arriba citada no se equivoca: las grandes masas aturdidas, asustadas, desesperadas, buscan salidas mesiánicas. Ese es el principio de las religiones. Y también del nazi-fascismo.

Fenómenos así se repiten con mucha frecuencia: triunfo de un racista xenófobo, machista y homofóbico como Donald Trump en Estados Unidos, una derecha anti-inmigración de corte neofascista que va ganando posiciones en Europa, poblaciones atemorizadas que votan por opciones de “mano dura” en distintos países, británicos que apoyan el Brexit para salirse de la Unión Europea –como respuesta racista– o candidatos con posiciones de ultraderecha visceral que ganan elecciones apelando a mensajes religioso-apocalípticos. ¿Cómo entenderlo? ¿Síndrome de Estocolmo? Quizá la explicación psicológica no termina de dar cuenta de la complejidad del fenómeno.

Lo dicho por Teitelbaum es sumamente coherente. Lo cual nos lleva a profundizar preguntas que se hacía Edgar Borges, y que hago mías aquí: “¿Son estos sujetos ultraderechistas marcianos que ganan elecciones en la Tierra, o son interpretaciones de lo que piensa una mayoría?” (manipulada y asustada, deberíamos agregar), “¿Acaso el avance mundial de la ultraderecha no se debe a que la izquierda, desde los años 80, quedó desubicada de la actual metamorfosis del capitalismo?
Todo ello nos plantea dos ámbitos: 1) la derecha está manejando con mucha solvencia la lucha ideológica, y 2) la izquierda no tiene claro su rumbo. Ambas cuestiones son básicas, se interpenetran e interactúan.

La derecha está manejando con mucha solvencia la lucha ideológica
También al decir “derecha” tenemos un campo muy amplio de opciones político-culturales. Son de derecha, pro-capitalista, tanto la socialdemocracia nórdica como los halcones belicistas de Estados Unidos, los empresarios industriales como aquellos que medran (mafiosamente) con la especulación financiera, el Opus Dei como sectores modernizantes que pueden permitirse, por ejemplo, el matrimonio homosexual mientras no se toquen los resortes económicos básicos. Pero a todas estas expresiones une algo en común: defienden a muerte la propiedad privada, “su” propiedad privada. Ser de derecha, en definitiva, es eso: tener algo que perder. Los trabajadores, siguiendo el Manifiesto Comunista de 1848, “no tienen nada que perder, más que sus cadenas”.
Suele decirse que es un inveterado vicio de la izquierda estar fragmentada y desunida. Gran verdad, por cierto. Pero no lo es menos para la derecha. Acaso las guerras –donde ponen el cuerpo los pobres del mundo, no olvidar– ¿no son una expresión de las luchas mortales entre los grupos de poder? ¿No hay lucha entre distintas facciones de poder político de derecha dentro de los países? Lo remarcable es que, ante la posibilidad de un cambio real en la propiedad privada de los medios de producción, la derecha se une. Como clase sabe claramente, y no lo olvida ni por un instante, que su enemigo mortal es la clase trabajadora (proletariado urbano, obreros agrícolas, pobrerío en sentido amplio –“pobretariado”, para utilizar la correcta caracterización que realiza Frei Betto–). Ante la más mínima muestra de protesta y posibilidad de cambio real en lo social, la derecha, cualquiera sea ella, reacciona. Y reacciona cerrando filas, impidiendo los cambios justamente.
Derecha e izquierda, como grandes polos de la sociedad humana, están continuamente enfrentadas, en guerra mortal, tratando por todos los medios de derrotar al enemigo. No hay ninguna duda que la derecha (el sistema capitalista) tiene mucha ventaja en esta guerra. Siglos de acumulación le permiten disponer de toda la riqueza, saber, fuerza bruta, mañas y demás ingredientes para perpetuar su situación de privilegio. La prueba está en lo difícil, terriblemente difícil que se hace cambiar algo de verdad en el aspecto económico-político-social. Cambios superficiales, cosméticos, por supuesto que son posibles. Gatopardismo: cambiar algo para que no cambie nada en sustancia. La derecha lo sabe, y se lo puede permitir. Pero cuando las luces rojas de alarma se encienden, reacciona airada. Si es necesario, reprime, mata, tortura, arrasa poblaciones completas, olvida las enseñanzas religiosas de bondad y piedad y no le tiembla la mano para disparar las más mortíferas armas.
En esa guerra ideológica total que disputa minuto a minuto, no escatima esfuerzos para derrotar a su enemigo de clase. Por tanto: miente. Miente mucho, tergiversa las cosas, embauca. Logra hacer que el esclavo piense con la cabeza del amo; y para eso tiene a su disposición una monumental parafernalia de herramientas, cada vez más sofisticadas y poderosas: medios masivos de comunicación, especialistas en imagen, en manejo de masas, psicología publicitaria, iglesias fundamentalistas de corte neoevangélico, una clase política psicópata dispuesta a todo, profesionales de la mentira. “Miente, miente, miente. Una mentira repetida mil veces termina convirtiéndose en una verdad”, enseñaba hipócrita el Ministro nazi de Propaganda, Joseph Goebbels. No se equivocaba: la derecha es exactamente eso lo que hace a cada instante; la ideología capitalista encubre la verdad del sistema, es decir: la explotación.
Últimamente esa derecha ha encontrado un nuevo “nicho” de maniobra ideológica con el tema de la “corrupción”. Puede decirse que lo hecho por la estrategia estadounidense durante el 2015 en Guatemala fue su laboratorio. A partir de ahí, con resultado exitoso –se consiguió movilizar a parte de la población, básicamente clase media urbana, con lo que pudo desplazarse del poder al por entonces presidente, Otto Pérez Molina, acusándolo de hechos de corrupción– se repitió la maniobra en otras latitudes. Los casos de Argentina y Brasil fueron los más connotados. Aprovechando hechos reales de corrupción, se magnificaron las denuncias consiguiendo “indignar” a buena parte de la población, lo cual sirvió de base para frenar propuestas medianamente progresistas. Y así surgieron, respectivamente, un Macri –aliado servil del FMI y del Banco Mundial– y un impresentable Bolsonaro –un ex militar ultraderechista–.
¿La gente es tonta por aplaudir esas propuestas? La explicación resulta más compleja: la “tontera” no explica nada. El ser humano es, en términos colectivos, parte de una masa. Las operaciones psicológicas, es decir, las groseras manipulaciones de pensamiento y sentimiento de las masas, existen. Y por cierto: ¡dan resultado! “La masa no tiene conciencia de sus actos; quedan abolidas ciertas facultades y puede ser llevada a un grado extremo de exaltación. La multitud es extremadamente influenciable y crédula, y carece de sentido crítico”, anticipaba Gustave Le Bon a principios del siglo XX. Si las religiones por milenios estuvieron haciendo eso, las modernas técnicas de manipulación masiva (¡ingeniería humana se las llama!) no hacen sino llevar a grados superlativos esa tendencia, con precisión científica. El tema de la corrupción, indudablemente, posibilita esos manejos.
¿Cómo es posible, por ejemplo, que en un país como Brasil, con una de las distancias entre ricos y pobres más insultante del planeta, con millones de personas desocupadas, viviendo en condiciones indignas, con niveles de violencia cotidiana monstruosos, hayan permeado tan significativamente las denuncias de corrupción? Porque, sin dudas, ese manejo está muy bien hecho. La corrupción es una lacra, desde ya, pero ni remotamente constituye la verdadera causa de esa situación estrepitosa del país de la samba. ¿La gente es tonta y solamente piensa en fútbol y el carnaval, como maliciosamente se ha dicho? No, en absoluto. Pero la ingeniería humana del caso apunta a que así sea.

La izquierda no tiene claro su rumbo
Junto a esta avanzada ideológica de la derecha, la izquierda parece estar sin rumbo. La represión sufrida en décadas pasadas paralizó grandemente al campo popular. El miedo aún está incorporado. Las montañas de cadáveres y ríos de sangre que enlutaron toda Latinoamérica en años recientes han dejado secuelas. La “pedagogía del terror” hizo bien su trabajo.
Por otro lado, el discurso mediático sin precedentes que va teniendo lugar a través de los medios comerciales y toda la parafernalia comunicacional (consiguiendo resultados evidentes), es una marea incontenible. La izquierda, además de no disponer de todos los medios de que sí dispone la derecha, no puede ni debe apelar a la mentira como método. “En política se vale todo”…, para la derecha. La izquierda mantiene posiciones éticas irrenunciables. La guerra de cuarta generación (guerra mediático-psicológica con operaciones encubiertas) no puede ser, nunca jamás, un medio de acción política revolucionaria. Si de algo se trata en el ideario mínimo de la izquierda, es la pasión por la verdad.
Pero ¿qué pasa que las poblaciones parecieran rechazar las propuestas de izquierda? ¿Será cierto que la misma “quedó desubicada de la actual metamorfosis del capitalismo”? Porque, sin dudas, el sistema capitalista se va reciclando a una velocidad fabulosa. Décadas atrás, con el auge de un capitalismo industrial, Estados Unidos entronizaba la imagen de “buenos” (acérrimos defensores de la propiedad privada) castigando a “malos” (quien osara enfrentar a esa propiedad). Hoy, con un desaforado capitalismo financiero y guerrerista, el mensaje cambió: se entroniza al “exitoso”, no importando cómo logre su éxito. De ahí que la nueva tendencia es vanagloriar al “que la supo hacer”. “Mate, robe, viole, transgreda, estafe, haga lo que sea… ¡pero conviértase en el Number One!”, pasó a ser la actual consigna. El capitalismo cambia, encuentra nuevas caras, atrapa con sus luces de colores. O, mejor dicho, enceguece. En otros términos: vive transformándose, ofreciendo nuevas mercancías.
Tomado literalmente eso de “saber adecuarse a la metamorfosis del capitalismo”, podría hacer pensar en la necesidad de “actualizarse” siguiendo los tiempos que corren, con lo que dejaríamos de hablar de lucha de clases para centrarnos en buscar paliativos, amansar al sistema, hacer un capitalismo de rostro humano. Pero ello no es así. Hoy como ayer, “no se trata de reformar la propiedad privada, sino de abolirla; no se trata de paliar los antagonismos de clase, sino de abolir las clases; no se trata de mejorar la sociedad existente, sino de establecer una nueva”, como dijera Marx hacia 1850. Pero no caben dudas que el llamado de la izquierda no termina de cuajar. Impactan más las iglesias neopentecostales y un llamado apocalíptico que la consigna de luchar aquí en la tierra.
Ahora bien: estos progresismos, supuestamente a la izquierda, que atravesaron varios países de Latinoamérica en años recientes, no constituyeron, en sentido estricto, propuestas de transformación real. Fueron buenas intenciones (matrimonio Kirchner en Argentina, el PT en Brasil, etc.), pero no tocaron los resortes estructurales de sus sociedades. Por tanto, no hubo ningún cambio sustancial. Y sumado a ello, no dejaron de moverse con las prácticas corruptas y clientelares de cualquier partido político de la derecha. En otros términos: resultaron una muy mala –quizá pésima– propaganda para la izquierda.
Llegados a este punto, la izquierda –la que sienta que aún la revolución socialista sigue siendo posible y necesaria, aquella que sigue fiel al ideal marxista de “no mejorar la sociedad existente sino establecer una nueva”– debe formularse una profunda autocrítica. Es hora de reflexión. ¿Por qué puede ganar una propuesta de ultraderecha en las favelas más pobres? ¿Qué está pasando?
Además de los golpes sufridos, además de las más refinadas técnicas de manipulación de masas de que dispone la derecha, ¿qué se está haciendo mal en la izquierda?
Por lo pronto, y como mínimo, tener claro que las propuestas tibias, de progresismo superficial, de socialismo sin socialismo, más que contribuir a avanzar en la justicia social, terminan siendo un tiro por la culata. Valen palabras de Rosa Luxemburgo de 1917 cuando analizaba la naciente revolución bolchevique: “No se puede mantener el «justo medio» en ninguna revolución. La ley de su naturaleza exige una decisión rápida: o la locomotora avanza a todo vapor hasta la cima de la montaña de la historia, o cae arrastrada por su propio peso nuevamente al punto de partida. Y arrollará en su caída a aquellos que quieren, con sus débiles fuerzas, mantenerla a mitad de camino, arrojándolos al abismo”.
Quizá la peor atadura que pueda tener la izquierda es su miedo, su propio temor a autocriticarse, su conformismo. Si “ser realistas es pedir lo imposible”, tal como rezaban las consignas del Mayo Francés de 1968, pues habrá que ser un soñador con los pies sobre la tierra, ser utópicamente realistas.
Sin dudas luego de la derrota sufrida en las pasadas décadas por parte de la izquierda y el campo popular, luego de años de silencio y dolor, una propuesta medianamente progresista que hablara de redistribución de la riqueza –tal como empezó a suceder en varios países de América Latina en estos últimos años– parecía ya un fenomenal avance. Pero luego del deslumbramiento inicial, ahora podemos ver que la izquierda sigue ausente, golpeada, secuestrada. Hay que reflexionar tranquila, serena y muy profundamente sobre estos tópicos. Quizá es momento de revisar supuestos básicos, no para negarlos, sino para enriquecerlos.
La mentira de la derecha, aunque se pavonee victoriosa, está sentada sobre una bomba de tiempo, pues sabe –aterrada– que en algún momento las clases oprimidas, que nunca desaparecieron de la lucha, pueden volver a tomar la iniciativa. La cuestión es cómo encontrar los caminos que devuelvan la posibilidad de tomar esa iniciativa. El debate está abierto.

Por: Marcelo Colussi.

martes, 26 de junio de 2018

La idiotización de la sociedad como estrategia de dominación






La gente está imbuida hasta tal extremo en el sistema establecido, que es incapaz de concebir alternativas a los criterios impuestos por el poder.

Para conseguirlo, el poder se vale del entretenimiento vacío, con el objetivo de abotagar nuestra sensibilidad social, y acostumbrarnos a ver la vulgaridad y la estupidez como las cosas más normales del mundo, incapacitándonos para poder alcanzar una conciencia crítica de la realidad.

En el entretenimiento vacío, el comportamiento zafio e irrespetuoso se considera valor positivo, como vemos constantemente en la televisión, en los programas basura llamados “del corazón”, y en las tertulias espectáculo en las que el griterío y la falta de respeto es la norma, siendo el fútbol espectáculo la forma más completa y eficaz que tiene el sistema establecido para aborregar a la sociedad.









En esta subcultura del entretenimiento vacío, lo que se promueve es un sistema basado en los valores del individualismo posesivo, en el que la solidaridad y el apoyo mutuo se consideran como algo ingenuo. En el entretenimiento vacío todo está pensado para que el individuo soporte estoicamente el sistema establecido sin rechistar. La historia no existe, el futuro no existe; sólo el presente y la satisfacción inmediata que procura el entretenimiento vacío. Por eso no es extraño que proliferen los libros de autoayuda, auténtica bazofia psicológica, o misticismo a lo Coelho, o infinitas variantes del clásico “cómo hacerse millonario sin esfuerzo”.

En última instancia, de lo que se trata en el entretenimiento vacío es de convencernos de que nada puede hacerse: de que el mundo es tal como es y es imposible cambiarlo, y que el capitalismo y el poder opresor del Estado son tan naturales y necesarios como la propia fuerza de gravedad. Por eso es corriente escuchar: “es algo muy triste, es cierto, pero siempre ha habido pobres oprimidos y ricos opresores y siempre los habrá. No hay nada que pueda hacerse”.









El entretenimiento vacío ha conseguido la proeza extraordinaria de hacer que los valores del capitalismo sean también los valores de los que se ven esclavizados por él. Esto no es algo reciente, La Boétie, en aquel lejano siglo XVI, lo vió claramente, expresando su estupor en su pequeño tratado Sobre la servidumbre voluntaria, en el que constata que la mayor parte de los tiranos perdura únicamente debido a la aquiescencia de los propios tiranizados.

El sistema establecido es muy sutil, con sus estupideces forja nuestras estructuras mentales, Y para ello se vale del púlpito que todos tenemos en nuestras casas: la televisión. En ella no hay nada que sea inocente, en cada programa, en cada película, en cada noticia, siempre rezuma los valores del sistema establecido, y sin darnos cuenta, creyendo que la verdadera vida es así, nos introducen sus valores en nuestras mentes.










El entretenimiento vacío existe para ocultar la evidente relación entre el sistema económico capitalista y las catástrofes que asolan el mundo. Por esto es necesario que exista el espectáculo vacuo: para que mientras el individuo se autodegrada revolcándose en la basura que le suministra el poder por la televisión, no vea lo obvio, no proteste y continúe permitiendo que los ricos y poderosos aumenten su poder y riqueza, mientras las oprimidos del mundo siguen padeciendo y muriendo en medio de existencias miserables.








Si seguimos permitiendo que el entretenimiento vacío continúe modelando nuestras conciencias, y por lo tanto el mundo a su antojo, terminará destruyéndonos. Porque su objetivo no es otro que el de crear una sociedad de hombres y mujeres que abandonen los ideales y aspiraciones que les hacen rebeldes, para conformarse con la satisfacción de unas necesidades inducidas por los intereses de las élites dominantes. Así los seres humanos quedan despojados de toda personalidad, convertidos en animales vegetativos, siendo desactivada por completo la vieja idea de luchar contra la opresión, atomizados en un enjambre de egoístas desenfrenados, quedando las personas solas y desvinculadas entre ellas más que nunca, absortas en la exaltación de sí mismas.

Así, de esta manera, a los individuos ya no les queda más energía, para cambiar las estructuras opresoras (que además no son percibidas como tales), ya no les queda fuerza ni cohesión social para luchar por un mundo nuevo.








No obstante, si queremos revertir tal situación de enajenamiento a que estamos sometidos, solo queda como siempre la lucha, solo nos queda contraponer otros valores diametralmente opuestos a los del espectáculo vacuo, para que surja una nueva sociedad. Una sociedad en que la vida dominada por el absurdo del entretenimiento vacío sea tan solo un recuerdo de los tiempos estúpidos en que los seres humanos permitieron que sus vidas fueran manipuladas de manera tan obscena.


jueves, 14 de diciembre de 2017

Tarde de Navidad en Tambopata

El sábado 16 de diciembre, a las 16:20 horas, en el anexo de Tambopata, se celebrará la Navidad tambopatina. Para esta actividad, los hijos del Centro Progresista Tambopata reciben donaciones de regalos para los niños, panetones, leches, chocolates y otros productos navideños en la casa de Vicente Huari, Asociación Los Cactus de Ayacucho, altura del Paradero 20 de Av. Las Flores de San Juan de Lurigancho.

Esta actividad estará dirigida por el Vicepresidente del Centro Progresista Tambopata y una comitiva que oportunamente se dará a conocer. Hijo tambopatino, acércate con tu donativo. No hay fin de figuretismo ni intención de candidateo, solo se trata de salvar la responsabilidad con el pueblo.
 
 

jueves, 19 de octubre de 2017

Asamblea eleccionaria

La Junta Directiva 2015-2017 convoca por acuerdo del domingo 15 de octubre a las elecciones de la nueva junta directiva para el siguiente periodo. Este evento se realizará el domingo 22, a las 18 horas en el local Wiñaccancha.

Asimismo, se les informa el último balance y del periodo dirigencial.

Se agradece la colaboración de los distintos equipos de fulbito y vóley que participaron en la Octava de la Virgen Asunción de Tambopata. Se agradece a los donantes que cumplieron con sus promesas, a los amigos que nos acompañaron, la mayordoma, a los dirigentes que recorrieron distintos lugares para convocar a los tambopatinos..

domingo, 3 de septiembre de 2017

Fiesta tambopatina 2017

El 1 de octubre, los hijos tambopatinos residentes en Lima, organizado en el Centro Progresista Tambopata, celebran la octava de la Virgen de Asunción en el local de Wiñaccancha, altura del paradero 20 de Av. Las Flores, San Juan de Lurigancho. Estará amenizado por la orquesta Súper Sociedad de América. Para saborear habrá la rica truchada.

jueves, 27 de julio de 2017

Conoces un pueblo llamado VIQAC


Parece mentira pero existe. No es verdad, es verosímil, como Macondo de Gabriel García Márquez. Tal vez, tú amable amigo de botellas, aún no sabes que existe, pero en el Perú, somos muy creativos, sobre todo si se trata de disponer de ILÍCITOS y con absoluta MALA FE, como dicen algunos abogados "honestos". Así conversaba con mis amigos entre licor y botella, en el cumpleaños de mi primer amor.

Hay una lista que circula por las redes y me parece conveniente publicar para salir de nuestra candidez, para corroborar tu realidad con lo que se dice, para saludar a estos "honorables" hombres que luchan por tu malestar bienestar. ¿Será confusión, error, o con cierta malicia? En fin, cada quien con su interpretación sana y sagrada. ¿Sabes si existe Viñac? Acaso no te han avisado que solo es un sueño y que el verdadero nombre es otro. Pregunta a los verdaderos viñaquinos   viqac-anos y descubre, tal vez, no eres tú y creías ser tú.
Yo estoy más confundido que pulga en la frente de un calvo. Lo que es cierto, 100 % es que soy de Tambopata. No sé si Tambopata pertenece a algún distrito. Ayúdame a descubrirlo. Lo que sigue es un club familiar que no merece comentario, pero -a tu edad- podrías caer en el juego.






martes, 11 de julio de 2017

Elecciones en Wiñaccancha

Empieza un nuevo sueño, una nueva ilusión. Esto es una nueva fiesta como cuando llega el domingo y empieza a circular los vasos. Poco a poco, te vas emocionando, empiezas a hablar demás, todo es perfecto hasta que el efecto de la cerveza se acaba. 

En cada fiesta, vas con ilusión de bailar, de encontrarte con tus amigos y, si hay suerte o desgracia, de hacer un clic. Llegas al lugar y evalúas, miras a todos lados y te llenas de alegría o de nostalgia. Evalúas la música y le pones su nota. Hablas con tus amigos y ellos, también, opinan y elevan el prestigio de la música, de la fiesta o la reducen a un fiasco. Así empieza todo acto electoral, abriendo esperanzas con una llave muy desgastada.

La Asociación Hijos de Víñac residentes en Lima celebró el domingo 9 de julio una de sus tantas elecciones. Esta vez hubo juventud, ¿y qué jovencitos? tanto que ya estoy para contar de cómo era antes. Los empadronados llenaba varia hojas en la pared y los votantes esperaban desde las 15 horas, unos llegaban y otros partían decepcionados. Los que se quedaron decidieron que haya Junta Directiva y el Comité Electoral tuvo que proseguir con la elección, con su cuarto intermedio y apareció la lista.
Una vez que aparece el candidato tenemos que pensar en qué debe mejorar la institución y así lo hicieron saber los ocasionales oradores. Reclamaron de la eterna parsimonia que acompaña a los viñaquinos que se acercan al local Wiñaccancha. Que cuántas generaciones pasaron al anonimato y cuántos más seguirán ocultándose en las costumbres de Lima y perdiendo su idiosincrasia.  

Pero, pensemos en el dirigente. Él, al igual que tú y yo, tiene familia a quienes dedicarse, y ahora debe también dedicarse a la Asociación Hijos de Viñac-Lima. Tú y yo, en cada fiesta, pensaremos en asistir y pagaremos nuestra entrada de 10 soles o más o menos. Los dirigentes contratarán la orquesta, con su plata. ¡Será con diez soles? ¿Cuánto cuesta por seis  o más horas la orquesta? ¡Tres mil soles! Tendrán que sacar de su bolsillo para que bailemos tú y yo. ¿Y si vendrán los viñaquinos para recuperar? ¿Y si no recupera la inversión? ¡Si fuera diez soles la entrada, cuántos invitados necesitan? ¿Trescientos! Nosotros entre baile y copa diremos la orquesta es mala o es buena. ¡Tal vez colaboremos con una truchada! ¿Pero eso alcanza? ... y nos vamos hasta otra fiesta. Asistimos a la fiesta como si no fuera de nuestro pueblo, no nos involucramos.


Ojalá los vientos nuevos llenen de energía a estos jóvenes y haga una institución viva, saquen de esa postración. Se está levantando, eso sí, se está levantando y hay un reconocimiento a la Junta directiva de Adrián Chupayo, Delfina Huari (Ella que empezó a administrarla como debe ser) , Vicente Chulluncuy (con su indesmayable voluntad de conservar el local para los viñaquinos), Bermundo Guerra, William Madueño y otros. Ellos lo han saco de la agonía, cuando otros los veían en el pasado.


¿Y si el presidente de la institución recibiese sueldo? ¿Cuántos candidatos habría? Sucedería como en las elecciones para la alcaldía, los candidatos serían de todos los gustos y disgustos.
Éxitos Erasmo, "Chapo", Inés, Antony, Centeno, etc, ¡Mucho éxito!

domingo, 18 de junio de 2017

Feliz día del Papá

Un papá es el protector de los indefensos niños y niñas que vienen a la sociedad. Él hace los esfuerzos necesarios para alinear a su vástago en la costumbre de su entorno. Aunque no sea correcto lo que el ambiente le brinde, debe aprender esas tradiciones, debe someterse. A cambio recibe la aceptación de sus coetáneos.

Así hemos aprendido que lo que se hacía en Viñac fue, es y será correcto para nosotros. Bailamos el huaylarsh, que es una fiesta de siembra y cosecha en las sierra centro y sur del Perú, pero los huancaínos los ha dado la particularidad del sonido. Danzamos con los negritos para homenajear al Cuerpo de Cristo, que, en algún momento, se nos impuso como nuestra costumbre. Por cierto, proviene de la Iglesia católica destinada a celebrar la Eucaristía. Cuidamos la vaca, la oveja, así no dé para comer y nos cueste trabajo cuidarlo. Trillamos la cebada, el trigo, primero con cantos y luego con caballos.

¿Quién nos ha enseñado estas costumbres? ¡Nuestros padres! Ellos que se han iniciado sin saber qué es ser padre. Se han batido para defendernos, para luchar contra nuestros vicios, para alimentarnos fisiológica y espiritualmente. Han disfrutado de nuestros triunfos y han sufrido con nuestros fracasos. A ellos, les debemos nuestros éxitos.

A los padres que caminaron por las calles de Víñac; a los padres que se rociaron en las aguas viñaquinas desde tempranas horas; a los padres que abrieron surcos para sembrar la papa, el haba, etc. en cada quebarada de Víñac; a los padres que alzaron su voz en las mil reuniones en la Plaza de Víñac para buscar el progreso de este pueblo; a los padres de familia que con disciplina inquebrantable apoyaron a sus hijos en los quehaceres académicos en ese largo tiempo; a los padres que caminaron en las chacras en busca de alimentos para sus descendientes; a los padres que trabajaron a base de barreta, lampa y mil trámites en y para la carretera con destino a Víñac: ¡Feliz día, Papá viñaquino!

Un homenaje especial a un papá que empezó esta responsabilidad en sus años mozo; que aprendió de sus andares en Ica y la gran Unidad Guadalupe; a ese hombre que en su mocedad se preocupó por el centenario distrito; a aquel hombre que se puso la cinta de alcalde cuando no había sueldo y con su peculio continuó el trabajo de la carretera desde Chillaca a Viñac; a ese hombre que siempre andaba "como cañón"; a ese caballero que en su mesa tenía plato para todos; a ese hombre que no veía problema, solo solución en los distintos casos: Feliz día del Papá, tío Viviano Auris.

Feliz Día a Desiderio, Paulino, Armando, Gregorio, Vicente Huari, Vicente Chulluncuy, Vicente Rojas, Leopoldo, Ermer, Wálter, Adrián, Urtado, Jorge, Hugo, Ermis, Gilbert, Clever, Fidel, Alfonso, Damaso, Nilo, Raúl, "Chapito", Erasmo, Pedro, Arnaldo, Rogelio, Cicinio, Adolfo, Robin, Dennis, Juan, Justo, Félix, Wilfredo, Amancio, Fredy, Bermundo y todos los padres. ¡Feliz Día!

domingo, 23 de abril de 2017

Se inició el preempadronamiento de los tambopatinos en Lima


Víñac y Madeán vistos desde Tambopata

Xanta y Yuracsayhua
En una reunión bastante amena el día 23 de abril, los hijos tambopatinos iniciamos el preempadronamiento de los residentes en Lima por medio de la Junta Directiva del Centro Progresista Tambopata. Antes debatimos la actual situación de Tambopata. Fue preocupación general la escasa población en nuestro anexo. Conversamos en directo con Robinson Evangelista (él en Tambopata), vía Skipe. Nos informó que recién hoy (23-04-17) llegó el bus a Viñac en forma directa y en esta semana debe limpiar la carretera para Tambopata. Asimismo, nos informó que la semana siguiente hay "limpiasequia".

La lista es el siguiente:

Desiderio Evangelista
Vicente Huari
Erasmo Paucar
Gregorio Huari
Octavio Alvarado
Cecinio Guerra
Urtado Evangelista
Rogelio Evangelista
Ermis Evangelista
Naido Evangelista
Elsa Evangelista
Cristóbal Evangelista
Spittler Evangelista
Alicia Huari
Felix Huari
Maritza Huari
Julio Evangelista
William Evangelista
Elizabeth Evangelista
Rovin de la Cruz
Justina de la Cruz
Carmen Centeno
Clever Centeno
Soledad Centeno
Rómulo Romero
Hugo Evangelista
Gluber Evangelista
Edgar Evangelista
Karina Evangelista
Enma Evangelista
Armando Evangelista
Sonia Evangelista
Dario Mendoza
Vicky Evangelista
Efrain Chulluncuy
Regina Chávez
Nilo Chávez
Urbana Evangelista
Lennin Evangelista
Elías Flores
Adolfo Gutiérrez
Reymunda Rojas
Everardo Evangelista
Valeria Evangelista
Raquel Guerra
Cleopatra Perales Huari
Justo Evangelista
Cipiriano Chulluncuy
Vaceliza Ramírez
Cristna Centeno
Gladis Cambillo
Natalia Huari
Agustina Flores
Elena hulluncuy
Apolinaria Ramírez
José Luis Chulluncuy
César Luis Guerra
Emil Guerra
Percy Guerra
Efraín Huari
Miguel Soto Huari
Erick Untiveros
Demetria Huari
Margina Huari
Cecilia Huari
Denisio Huari
Aurora Chulluncuy Chávez
Graciela Huari
Paulino Evangelista
Nancy Evangelista
Liliana Alvarado
Emilia Evangelista
Dora Huari
Percy Rojas
Delfin Madueño

En Cañete
 Ciro Evangelista
 Daniel Chávez
 Jorge Chávez
 Erminia Chulluncuy
 Adalberto Huari
 Gerardo Huari
 Alejandro Guerra
 Marleny Huari
 Eugenia Huari
 Rubecide Díaz
 Juan Huaraca
 Beltrán Huari
 Hilario Evangelista
 Roberto Evangelista
 Dora Evangelista
 Edinson Centeno
 Olga Centeno
 Rossy Centeno
 Doris Madueño
 Inés Centeno

Esta lista será ampliada conforme la comisión pase domicilio a domicilio. Asimismo, los que no aparecen pueden solicitar su inscripción a la Junta Directiva
Tambopata

La papa en Tambopata te espera, en mayo sale para la pachamanca

viernes, 21 de abril de 2017

Reunión de tambopatinos en Lima

Estimados tambopatinos, paisanos nuestros:

Quedan ustedes convocados a la reunión del día domingo 23 de abril a las 18:00 horas en la casa de Gregorio Huari, nuestra casa, (Altura de Av. Las Flores, paradero 20 de San Juan de Lurigancho) para tratar asuntos concernientes a nuestra institución. El coloquio es Qué hacer y cuál será nuestra función en esta nueva realidad. Esperamos su participación, sus ideas, para afrontar en grupo, como es nuestra costumbre, a los desafíos.

A la espera de su asistencia y puntualidad,

La Directiva

Viñac

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La herranza, una fiesta para el encuentro entre el hombre y el animal

Paseo por las nubes